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Una
extraña fresa en Vegadeo
Ana López Ruiz
Ellos iban planeando una fiesta para Peluso pues mañana iba a ser su cumpleaños. Al día siguiente todos los perros de Vegadeo estaban en su casa. Pero a Peluso las fiestas no le gustaban, así que decidió salir a dar una vuelta. Se hizo de noche y Peluso no sabía donde estaba y tenía miedo, entonces decidió acurrucarse entre las hierbas y pasar allí la noche. De repente, vio una fuerte luz que le iluminaba, su mirada temblorosa se dirigió hacia ella y contempló una especie de fresa que volaba en el cielo. Completamente sorprendido, siguió mirando como la... fresa esa aterrizaba. Vio salir de su interior un pequeño hombrecillo que llevaba consigo una máquina con la que no paraba de hacer fotografías. Le pareció ver que estaba lleno de pecas, tenía unas enormes orejas y era de un color azulado. En un descuido de Peluso, el hombre le vio, se acercó a él y le dijo: -WXARTBSIQ OPSQUI TRUSKI ECTUS Peluso se imaginó que hablaba en chino o algo así y dijo:
Peluso, al fin, encontró el camino de vuelta a casa y cuando llegó con un balón. Peluso entró, y dejó caer sobre las piernas de Natalia la lista. Ésta la cogió y se la mostró a Pedro.
Al cabo de un rato Pedro y Natalia regresaron y Peluso, impaciente, se acercó a ellos.
Dos días después apareció 37WX en el mismo lugar.
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