Información general

La comarca Oscos-Eo está situada en el extremo occidental del Principado de Asturias, a 150 km de Oviedo y limitando geográficamente con la provincia de Lugo.

 

Está integrada por los siguientes concejos: San Martín de Oscos, San Tirso de Abres, Santa Eulalia de Oscos, Taramundi, Vegadeo, Villanueva de Oscos y Castropol.

 

La población de la comarca es de aproximadamente 11.000 habitantes, más del 75% de los cuales se asientan en los concejos de Castropol y Vegadeo, el resto se distribuye en los 5 concejos restantes. El núcleo más poblado es Vegadeo, capital del municipio del mismo nombre y cabecera administrativa y de servicios de la comarca, en el que viven más de 2.800 personas, en torno al 25% de la población de la comarca. La densidad media de población de la comarca es de 21,8 habitantes/ km2, aunque en algunos concejos la media es aún más baja, así Villanueva de Oscos no supera los 5,7 habitantes/km2.

La Comarca Oscos-Eo es eminentemente rural, con un sistema de población disperso y ocupación mayoritaria en el sector ganadero. El paisaje esta humanizado, en torno a los núcleos de población se sitúan prados, fincas de cultivo, superficies arboladas y monte bajo.

Geográficamente Oscos-Eo ocupa una franja de terreno situada entre el nivel del mar y una altura máxima de mil doscientos metros, puede dividirse en d

os zonas bien diferenciadas:

 

La cuenca del Eo, que comprende los concejos de Vegadeo, San Tirso de Abres, Taramundi y Castropol. Agrupa las vegas y valles del río Eo y sus afluentes y zonas de montaña.

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Los Oscos, formados por Santa Eulalia, San Martín y Villanueva de Oscos, están situados en la zona sur y más elevada de la comarca, pertenecen a la cuenca hidrográfica del río Navia y , a excepción de los profundos barrancos excavados por los ríos, conforman una superficie de meseta levemente orientada al sur.

La mayor parte de la superficie comarcal, en torno a un setenta por cien, se dedica a monte, arbolado o raso.

 

El agua está presente en todo el territorio, por el gran número de cauces fluviales que lo atraviesan.

 

El río Eo es el más caudaloso de la comarca, tiene poblaciones de salmón, trucha, anguila y lamprea. En la parte final forma una ría reconocida como uno de los humedales más importantes del norte de la península.

Las vegas y los valles del río Eo conforman suelos profundos y fértiles, la mayor parte dedicados a la producción de forraje para las ganaderías, orientadas, en su mayoría, a la producción de leche. En las laderas el cultivo predominante es el eucalipto.

 

Las cabeceras de los valles del Eo y sus afluentes conforman una zona de media montaña con la producción ganadera orientada al vacuno de carne.

La comarca de los Oscos está cerrada al norte por la sierra de La Bobia que forma la cadena montañosa más importante de la comarca, El Filso, con 1.200 metros constituye la cota máxima comarcal. Otras sierras importantes son las de Ouroso y Pousadoiro.

 

En los Oscos la altitud media ronda los 600 metros y la actividad ganadera más importante es la producción de carne de vacuno en las amplias mesetas que existen entre los grandes cordales montañosos. El bosque autóctono de roble y abedul y también los castaños ocupan un espacio muy importante en los terrenos más pendientes.

 

La arquitectura popular de la comarca es una arquitectura sencilla, mimetizada con el entorno, perfectamente adaptada al medio, en concordancia con el terreno y el clima, basada en el principio de la economía constructiva, el sentido común y el ingenio. Es muy funcional y responde adecuadamente a las necesidades del mundo rural.

La vivienda tradicional está formada por un conjunto de edificaciones que forman una unidad productiva y que sirve, tanto de vivienda, como de lugar de trabajo y cobijo para enseres y animales. El edificio principal, destinado a vivienda y cuadra se complementa con distintos anexos como hórreos, paneras, cabazos, cabanones, pajares, palomares, cobertizos, etc. En la planta baja se sitúan las cuadras y en la superior los dormitorios, la sala, el cuarto de baño y la cocina, que es, sin duda, la dependencia más importante en la vida familiar, lugar donde se desarrolla la mayor parte de la convivencia familiar y de la vida social. El bajo cubierta, cuando lo hay, se destina a desván. Al lado del edificio principal se sitúan el resto de los anexos.

 

Los materiales utilizados son los que se encuentran presentes en la zona: piedra, pizarra y maderas nobles como el castaño y el roble. En los Oscos las casas son de escasa altura con pocos y pequeños vanos, en la parte baja de la comarca la tipología cambia, los espacios de la vivienda aumentan de tamaño, el número y el tamaño de los vanos se incrementa, las fachadas aparecen encaladas o blanqueadas.

Otro elemento arquitectónico abundante en la comarca es el palomar, en algunos casos formando parte de la propia vivienda y en otros como elemento anexo, se construyen en piedra y pizarra y tienen forma circular.

 

Los cortines o colmiales son construcciones de piedra de forma ovalada o redondeada en cuyo interior se sitúan las colmenas, con el fin de protegerlas de animales tales como osos, cabras, etc, se encuentran por toda la comarca, preferentemente en lugares soleados y al abrigo de los vientos, orientados al sur o sureste. Nos hablan de la importancia que la miel tuvo en la comarca, como complemento alimenticio en una economía pobre y autárquica y como medicina y artículo de regalo.

 

En estos lugares, al contrario que en otras partes de Asturias siempre se procuró cuidados a las abejas y se aplicaron métodos y técnicas tendentes a aumentar la producción de este preciado alimento.

Las corripias tienen forma circular, se construyen también en piedra y su función es servir de lugar de almacenamiento para las castañas, quedan restos de estas construcciones en todos los castañales que perviven en la comarca.

Existen por todo el territorio otras construcciones como lavaderos, puentes, abrevaderos y fuentes, de titularidad comunal o privada, que en su mayoría han quedado absoletos y cuyo estado de conservación dista mucho de unos a otros, y que son muestra del sistema de infraestructuras

tradicionales. Los molinos fueron otras edificaciones de gran importancia en la vida cotidiana, los romanos los introdujeron en el territorio, en la edad media alcanzaron su máxima expansión y fueron utilizados, aproximadamente, hasta los años 60. Podían ser de propiedad privada (molinos de maquila) o comunales (usados "a calendas"). Se construían en piedra, pizarra y madera, son una muestra de la ingeniería tradicional.

 

Artesanía

Respecto a la artesanía, más de una decena de artesanos mantienen vivas las fraguas de Taramundi. Cuchillos y navajas constituyen el emblema de la artesanía del concejo donde los nuevos materiales y diseños se suman a un sistema de producción tradicional donde lo más delicado sigue siendo el templado: la combinación exacta de calor del metal y su enfriamiento en agua, proceso del que depende el buen corte y la duración.

 

También podemos deleitar el paladar con quesos, licores, mermeladas y miel producidos todos ellos en el concejo de Taramundi.

En esta última localidad y en Santa Eulalia la producción textil es rescatada por nuevas generaciones a partir de la recuperación del antiguo telar de madera, donde el tiempo pausado del pueblo transcurre para transformar lana, algodón, lino o alpaca en tejidos de gran calidad que nos hacen olvidar la cultura del consumo masivo y compulsivo. La cestería sigue viva en Lourido (San Tirso de Abres) donde el "cesteiro" elige la madera, elabora las láminas y finalmente las entreteje; un lento proceso que da como resultado una variedad de cestos de difícil localización en otros lugares. También en San Tirso la secular tradición de "concas" de madera se ha reconvertido en objetos de talla artística de madera, tanto en objetos decorativos como mobiliario.

 

En la quiastolita o "piedra del diablo" podemos ver cómo el artesano de Piantón obtiene de la roca unas figuras en forma de cruz que la caprichosa naturaleza se ha encargado de crear. En Meredo la producción cerámica crea un nuevo producto hasta ahora prácticamente inexistente debido a la tradición hoy perdida de fabricación de cuencos en madera. Igualmente novedosa es la producción de piezas de joyería en Vegadeo, que utiliza la plata, los esmaltes y los diseños novedosos como base de su producción.

La carpintería de ribera de Castropol ya tenía reconocida fama en toda Asturias en el siglo XV, alcanzando en el siglo XVI su etapa dorada que durará hasta finales del siglo XVII. En este siglo el concejo de es la zona de Asturias con mayor numero de carpinteros de ribera, encontrándose los cinco más remunerados en la localidad de Figueras.

El incipiente desarrollo económico que experimenta en el siglo XIX Vegadeo, favorece la actividad naviera en toda la Ría. La carpintería de ribera en el distrito marítimo de Castropol va a construir hasta mediados del siglo XX diferentes tipos de embarcaciones, no sólo para armadores locales y del resto de Asturias, sino también para Galicia. Pero es la construcción de pequeñas embarcaciones de pesca lo que va a caracterizar la labor artesanal a finales del Siglo XIX y principios del XX.

 

En la actualidad sólo permanece abierto un taller de carpintería de ribera en La Linera, concejo de Castropol que centra su actividad en la construcción de pequeñas barcas de pesca y recreo